Introducción

Inicio3
Inicio2
Inicio1

Esta página está orientada a facilitar información útil a personas que desean mejorar su salud y estados de ánimo, o reducir-superar sus molestias físicas, dolencias o enfermedades.

Para que esto sea real, desde esta INTRODUCCIÓN vamos a plantear aspectos básicos orientativos a partir de los cuales cada persona podrá hacer su propio balance y composición en base a cómo ha ido su vida en general, cómo le ha respondido su cuerpo y si desea mejorar su situación en general de ahora en adelante.

Es evidente que desde que nacemos hasta el último día de nuestra vida solo hay una cosa que realmente nos acompaña: nuestro cuerpo. Las demás cosas de las que podemos disponer a lo largo de la vida son aleatorias o circunstanciales, vienen y van, pueden estar o no a nuestro lado…. Pero el lazo-vínculo que tenemos con nuestro cuerpo estará presente de una forma u otra acompañándonos hasta el final de nuestros días.

Nuestro cuerpo es un organismo muy completo, muy bien equipado, y por eso podemos hacer infinidad de cosas en la vida. Cualquier pensamiento, deseo, emoción, acción, desplazamiento, trabajo, idea, comunicación o proyecto que hacemos es posible a que tenemos un cuerpo capaz y disponible con el que hacerlo. Por tanto, si nuestro cuerpo es el “vehículo-habitáculo” desde donde afrontamos-hacemos-formamos nuestras vidas, será fácil entender la importancia que tiene el estado de nuestro cuerpo, pues de el dependerá en gran medida la cantidad-calidad de cosas que hagamos y el grado de satisfacción-bienestar que esas acciones nos producirán a lo largo de la vida.

En la época actual en que vivimos y el acelerado ritmo de vida que tenemos es evidente que las personas estamos expuestas a unos niveles de tensión y estrés elevados. Y también es evidente que nuestro cuerpo físico (en su conjunto) es el encargado de absorber diariamente dicha tensión-estrés almacenándolo donde puede en su interior. Esta acumulación en el interior del cuerpo se va transformando en energía comprimida-densa-degradada que es responsable del endurecimiento progresivo de los tejidos y órganos hasta llegar a alterar el equilibrio de las funciones fisiológicas del cuerpo. El sistema inmunológico llega en un momento dado a verse afectado y es entonces cuando pueden aparecer molestias físicas diversas, cambios bruscos en los estados de ánimo, síntomas agudos o crónicos y/o enfermedades.

Seguramente que alguna vez te has planteado cuestiones similares a estas:

  • ¿Por qué me cuesta sentir mi cuerpo.
  • ¿Por qué después de comer siento hinchazón?
  • ¡Siento poca vitalidad. Es como si me faltara energía!
  • Duerma las horas que duerma me levanto con el cuerpo pesado y con una sensación de carga o densidad.
  • ¿Cómo es posible que me dure tanto tiempo un simple resfriado?
  • ¿Tengo que acostumbrarme a vivir con estas molestias?
  • ¿Por qué sigo encontrándome con la misma dificultad una y otra vez?
  • Tengo tendencia a quedarme en los pensamientos negativos.
  • Suelo dormir bien pero no consigo levantarme con sensación de descanso.
  • ¿Por qué me cuesta afrontar las decisiones que tomo? 

 

Estas son algunas situaciones cotidianas que suelen aparecer como consecuencia de la acumulación de tensión-estrés en el interior del cuerpo (energía degradada) y a la que normalmente no se le suele dar la importancia que realmente tiene.